Nuestros mejores deseos para la Confederación de Alcohólicos, Adictos y Familiares en Rehabilitación de España

Laura Ibáñez|Periodista

foto miaLos pasados 4, 5 y 6 de julio el equipo de la Revista InDependientes asistimos en Toledo a un momento fundamental del momento asociativo conformado por el colectivo de personas adictas en rehabilitación español: el nacimiento de la Confederación de Alcohólicos, Adictos y Familiares en Rehabilitación de España (C. A. A. R. E.). De este modo, dicha confederación se postula como un paraguas a nivel estatal bajo el que se reúnen las asociaciones de alcohólicos/as en rehabilitación así como de personas insertadas en estas asociaciones que padecen algún otro tipo de adicción y sus familiares, sustituyendo a la antigua Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España (F. A. R. E.).

De esta manera, de nuevo, se pone en valor la capacidad de movilización de la ciudadanía para resolver aquellas cuestiones a las que no llega el Estado ni la empresa privada. Diversos autores (José Luis Martínez, 1997; Hildegart González Luis, 2006; Montserrat Balas, 2011) han tratado de explicar cómo ha surgido el Tercer Sector, al que pertenecen estas asociaciones, y que normalmente se ha caracterizado por ser un sector voluntario, no lucrativo y no gubernamental. En este sentido, Balas (2011: 27-28; énfasis de la autora) ha señalado:

“[E]l nombre que habitualmente se le asigna al Tercer sector le viene dado por el lugar que ocupa en la estructura institucional de las sociedades industrializadas con economía de mercado, compuesta por al menos tres sectores: el llamado Sector Público (Estado), formado por las Administraciones Públicas se caracteriza por que en él el control último corresponde a individuos o grupos legitimados por el poder político y por disponer de recursos públicos; el llamado Sector Privado Mercantil (Mercado), formado por las entidades que desarrollan actividades sin ánimo de lucro y son controladas por propietarios privados y el llamado Tercer Sector o Sector Privado No lucrativo, que recibe también los nombres de ‘Sector Social’, ‘Sociedad Civil’, ‘Tercer sector de acción social’ u ‘Organizaciones no lucrativas’ […] aparece una tercera esfera: el Tercer sector, identificado en la mayoría de las ocasiones con actividades voluntarias altruistas (ONGs) que parten de las esfera privada de la ciudadanía para proyectarse de manera desinteresada sobre terceros, es decir, sobre la esfera pública. Y aunque este no es el Tercer Sector en su conjunto, es lo que más se conoce en términos de la opinión pública”.

Inauguración-de-la-convención

En este sentido, se considera que el Estado del Bienestar es incapaz de paliar todas las necesidades que surgen en la ciudadanía, habiendo colectivos muy específicos (en este caso, el de las personas con alguna adicción que desean rehabilitarse) que quedan desatendidos. Por otro lado, también se considera que el surgimiento del Tercer Sector viene dado por el desinterés de la empresa privada para atender dichas demandas, al no considerarse lo suficientemente lucrativas. Y es ahí donde entra en valor el/a ciudadano/a con su capacidad para movilizarse, reivindicarse y dar respuesta a sus necesidades. Esto no exime de ninguna manera al Estado que debe proteger a la ciudadanía y no dejarla a su suerte (aunque los actuales recortes en partidas tan vitales como educación, sanidad y cooperación al desarrollo demuestren lo contrario) ni tampoco a la empresa privada que, puesto que para fabricar su productos y/u ofrecer sus servicios, se nutre de recursos que son de todos y de todas, debería comportarse en todos los casos éticamente.

No obstante, lo que se palpó durante esos tres días en Toledo fue algo más que la presencia de unas asociaciones que nacen casi de manera residual para tratar de llegar a donde los otros dos sectores no llegan.  Vi un movimiento vivo, implicado y lleno de futuro. De esta manera, no puedo estar más de acuerdo con José L. García Delgado, Juan C. Jiménez, Javier Sáez Fernández y Enrique Viaña (2004: 21, énfasis de los autores) cuando afirman: “El carácter original —y positivo, en tanto que significa suma— del Tercer Sector así entendido permite, a su vez, una mejor comprensión de su especificidad. Pues debe verse ésta no como adición de negaciones: lo que no pertenece al ámbito de la Hacienda pública ni lo que es propio de la actividad mercantil lucrativa, sino como afirmación de una doble correlación. Por una parte, la que en el plano de los objetivos o fines perseguidos se establece entre interés colectivo o general y solidaridad; por otra, la que en el plano de lo organizativo enlaza participación con responsabilidad”

Así, en Toledo, pudimos ver energía, fuerza, ganas de hacer miles de cosas y profesionalidad. Y desde luego sentimos el calor humano que solo desprende un colectivo realmente comprometido con su causa. Porque lo que nos enseñan las asociaciones en definitiva es que, detrás de ese compromiso y esa energía, hay personas, hay historias de vida por las que merece seguir luchando. Desde la Revista InDepedientes le deseamos a este colectivo una larga y próspera vida pues, como manifestó la junta gestora cuando dio a conocer el nacimiento de C. A. A. R. E.: “El futuro es nuestro y vamos a por él”.

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